Cómo hacer un buen currículum con mala materia prima

En la columna de A la Bolsa de Empleo de esta semana, el destacado ingeniero Hidalgo (de Hidalgo & Sánchez) nos entrega sus mejores recomendaciones para tener éxito a la hora de buscar trabajo (que es a eso de las 5:30), en especial cuando es por primera vez. Así es que tome papel y lápiz… Y escriba también, porque si no de nada le sirve el papel y el lápiz.

El ingenioso ingeniero Alonso Hidalgo es conocido en la industria porque fue el primero que tuvo la idea de embalsamar pancutras, es el pionero en agrandar con aire las bolsas de papas fritas y ponerles “20% extra” en el envase, es el gestor de la solución de las empresas de buses que aclaran que ellos “no suben el precio del pasaje en las fechas pic” sino que “lo bajan el resto del año” y también es uno de los pocos que se ha atrevido a revelar los criterios con los que se rige la selección de personal en Chile. Su importancia en el mundo empresarial parece no mellar su calidad humana, de manera que cuando llegamos a conversar con él nos atiende muy esmeradamente y casi nos hace sentir como si estuviéramos en su misma etapa evolutiva.

Vamos al grano al tiro y le preguntamos cuáles son sus recomendaciones a la hora de buscar trabajo:

–Pero hombre, yo lo veo que ya está trabajando.

–Pero es que aquí ni pagan, para que vea usted.

–Ah, caramba. Debió haber sido ingeniero entonces; no sabía que su pega andaba tan mal. Pero si cree que todavía puede encontrar trabajo en esa cosa que hace usted, pare oreja con estas recomendaciones.
Vamos a partir por el principio; póngale play a la grabadora…

–Sí, ya está. Me gustaría que nos dijera dónde comenzar buscando ofertas de empleo.

–Mire, eso es más bien secundario (porque es casi seguro que por ese camino no va a conseguir). Lo que tiene que tener más claro es dónde NO hay que buscar: 1) en los diarios que uno pilla en la casa – porque es cesante y pobre y no tiene plata para comprarse unos nuevos- porque esos son del año ñauca; 2) en El Venus, porque ahí buscamos los puros cesantes de pelo alto; 3) en la sección “Otros” de los avisos de empleo, porque ahí va a perder su virginidad; 4) en las páginas amarillas, porque ahí no hay avisos de empleo; y 5) en el Semanario de lo Insólito, porque esas son puras ofertas para México.

–¿Y por qué camino voy a conseguir trabajo entonces?

–Por el lloriqueo con sus amigos, el tirar currículum a la chuña y la nunca bien ponderada mediación negociadora de su mamá. Si usted es creyente –y según como andan las cosas- le convendría el ayuno y ponerse bien devoto con “El de arriba”…

–¡Ésta sí que está buena! ¡O sea que tengo que tener pituto con Dios!

–¡De qué Dios me habla! Yo me refiero al de arriba en jerarquía, el jefe.

–A propósito de metafísica, algunos amigos me han comentado que, en vista del apuro, han barajado la posibilidad de un buen pacto con Don Sata (ya estaban haciendo algunas gestiones, según ellos) ¿Qué recomienda usted?

–Dicen que ese finiquita cada dos meses a sus trabajadores para no tener que pagarles vacaciones, a los que no hacen horas extras los “recorta” del personal a fin de mes, no les acepta licencias médicas, para costear gastos les baja el sueldo a todos menos a él mismo y, como si fuera poco, tortura a sus trabajadores con espantosas comidas con el personal. Es casi peor que un empresario microbusero.

–¡Cómo tan malo!

–Por algo es la personificación del mal, pues. Sigue siendo lo más conveniente irse por el ignominioso camino del currículum y las entrevistas.

–¿Y qué recomendación nos haría usted para esas instancias de las entrevistas?

–Que bueno que lo pregunta; ya estaba por creer que era más tonto de lo que su profesión requiere. En una entrevista, antes que su currículum, su experiencia y su afabilidad, está su vestimenta. La primera recomendación a este respecto es: hay que ir CON ROPA; podrá parecer tonta la recomendación, pero si se hace es porque ha habido casos. Esta recomendación vale si y sólo si usted no acude a un aviso en que se solicita señorita para trabajo discreto. En el resto de los casos, y pasada esta primera barrera, conviene ilustrar acerca de qué ropa NO hay que usar; aquí algunos ejemplos: jardinera de mezclilla con zapatos rojos (llegado el caso, que sean amarillos, para que rime con la mezclilla), tacos altos (si usted es varoncito), sungas, bototos, suspensores, corbata de humita, etc.

–Señor Hidalgo, por último, nos gustaría, a mí y seguramente a nuestros lectores, que usted nos diera algunas indicaciones acerca de cómo construir un buen currículum (para justificar el título de esta entrevista, digo yo).

–Así lo haré, para hacer el gusto de ese par de pelagatos. Como yo siempre he dicho, lo más importante no es hacer sino parecer que has hecho; en este entendido, hay que tener sumo cuidado para escribir un buen currículum. Muchas personas no sacan suficiente provecho del pobre material que tienen; parecer no es mentir, ese es un escrúpulo innecesario; se trata más bien de presentar elegantemente lo poco y nada que se ha hecho.

–No entiendo un pucho.

–No me extraña. Déjeme que se lo ejemplifique: si usted tiene la mala fortuna de ser profesor de castellano y un amigo que está postulando algún proyecto (FONDART, por ejemplo) le pregunta si “proyecto” se escribe con “y” o con “ll” y usted lo ayuda a escribir eso, puede caer en la tentación de considerarlo ínfimo como experiencia, pero el valor de “infimez” no es algo que va en el hecho mismo sino en su expresión; así expresado, no suena a nada, pero si uno lo replantea puede agarrar otro pelo al tiro: “Voluntariado de prestación de asesoría y consultoría lingüística a entidades vinculadas con la formulación de proyectos gubernamentales”. De este modo, se puede describir como una “Ayudantía voluntaria extraacadémica y no remunerada” la vez que ayudó a la viejita de “Vomitología I” a subir el retroproyector al cuchitril de recursos audiovisuales; o bien, como “Pasantía universitaria interna autogestionada, tendiente a compartir experiencias inter-carreras” la vez que llegó curado a clases y se equivocó de sala.

Un dato más a propósito de la elaboración de un currículum: hay que acordarse de la palabra “entidad”; no es pecado usarla a cada rato. Todo es susceptible de nombrarse como entidad: la “entidad de la esquina” puede ser una institución gubernamental, un kiosco o la vieja de la esquina; la “gallarda entidad del frente” puede ser una avanzada de guerra como también una mina rica que va cruzando por la vereda del frente. De esta manera, puede constatar –por ejemplo- que sus estudios fueron financiados por una “entidad social y cultural”, refiriéndose a su papá, como ente social y cultural que es. Note el pelo que agarra cualquier mísera y cicatera actividad en que usted haya tenido que levantar mínimamente el poto de la silla cuando hay por ahí alguna “entidad” involucrada.

Y así, bien podríamos decir que ese es el camino para el triunfo.

–Me deja usted con la boca abierta.

–Me atribuye usted mérito en lo que no he tenido participación alguna.

–Muchas gracias por sus sabios consejos, de parte de todos nuestros lectores.

–Faltaba más.

–Chuta, qué lástima que faltara más; pero el tiempo en televisión es caro, así es que lo tenemos que dejar hasta aquí.

De esta manera nos despedimos hasta una próxima entrevista de nuestra sección A la Bolsa de Empleo, esperando que a nuestros lectores les sirva para sus fines laborales la amplia experiencia y trayectoria del ingeniero Hidalgo, que lleva ya 25 años buscando trabajo y ha aprendido en este tiempo todos los gajes del oficio.

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